29a. Dom Ord Ciclo C (Id=695)

Primera Lectura

Mientras Moisés tenía las manos en alto, dominaba Israel

Lectura del libro del Exodo
17, 8-13

En aquellos días, los amalecitas vinieron a atacar a los israelitas en Refidín.
Moisés dijo entonces a Josué:
"Elige algunos hombres y sal a combatir a los amalecitas. Mañana yo me colocaré en lo alto del monte con la vara de Dios en la mano".
Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a pelear contra los amalecitas.
Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre del monte. Mientras Moisés tenía las manos en alto dominaba Israel, pero cuando las bajaba, Amalec dominaba.
Como se le cansaban los brazos a Moisés, sus compañeros lo hicieron sentar sobre una piedra; Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así Moisés pudo mantener en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a los amalecitas y acabó con ellos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 120

El auxilio me viene del Señor.
Adiutórium nostrum in nómine Dómini, qui fecit caelum et terram.

La mirada dirijo hacia la altura de donde ha de venirme todo auxilio. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
El
auxilio me viene del Señor.
Adiutórium nostrum in nómine Dómini, qui fecit caelum et terram.

No dejará que des un paso en falso, pues es tu guardián que nunca duerme. No, jamás se dormirá o descuidará el guardián de Israel.
El auxilio me viene del Señor.
Adiutórium nostrum in nómine Dómini, qui fecit caelum et terram.

El Señor te protege y te da sombra, está siempre a tu lado; no te hará daño el sol durante el día, ni la luna de noche.
El auxilio me viene del Señor.
Adiutórium nostrum in nómine Dómini, qui fecit caelum et terram.

Te guardará el Señor en los peligros y cuidará tu vida; protegerá tus ires y venires, ahora y para siempre.
El auxilio me viene del Señor.
Adiutórium nostrum in nómine Dómini, qui fecit caelum et terram.

Segunda Lectura

El hombre de Dios será perfecto y enteramente preparado para toda obra buena

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo
3, 14-17; 4, 1-3

Querido hermano: Permanece firme en lo que has aprendido y se te ha confiado; bien sabes de quiénes lo aprendiste, y desde tu infancia estás familiarizado con la Sagrada Escritura, que puede darte la sabiduría que por la fe en Cristo Jesús conduce a la salvación.
Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la virtud, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté enteramente preparado para toda obra buena.
En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino: Anuncia la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.
Vivus est sermo Dei et éfficax, et discretor cogitatiónum et intentiónum cordis.
Aleluya.

Evangelio

Dios hará justicia a sus elegidos que claman a él

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
18, 1-8

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:
"En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que le solicitaba con frecuencia:
"Hazme justicia frente a mi adversario".
Por mucho tiempo el juez no le hizo caso, pero después se dijo:
"Aunque no temo a Dios ni respeto a nadie, por la insistencia de esta viuda le haré justicia para que no me siga molestando".
Dicho esto, Jesús comentó:
"Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche? ¿Que los hará esperar? Yo les aseguro que les hará justicia sin tardar.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará esta fe en la tierra?"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

El misterio pascual ha hecho de nosotros el pueblo de Dios

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

 

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